
Durante los primeros veinte años de mi vida conviví con mi primer gran maestro: mi hermano, con diversidad psíquica, con quien nunca intercambié palabras. Él me mostró la pureza más allá del ego, el valor intrínseco del Ser, viviendo siempre en el eterno presente, invitándome constantemente a abrir el corazón para amar Todo lo que Es. Su partida me llevó al Silencio… y en él reconocí el Amor Incondicional que trasciende toda forma y habita en cada ser y en toda la Existencia.
Me formé como físico teórico y me doctoré en Física de la Tierra. Desde entonces, la visión del Universo como unidad energía–consciencia ha acompañado mi mirar. La ciencia me dio herramientas para comprender la forma; el Silencio me reveló aquello que no tiene forma.
A partir del año 2000, India y Tailandia se convirtieron en parte viva de mi camino. Durante más de dos décadas he profundizado en la meditación, el silencio y las grandes tradiciones de la no-dualidad, encontrándome con maestros auténticos de advaita vedanta, zen, tantra y dzogchen, y recibiendo numerosas enseñanzas e iniciaciones.
Hoy llevo una vida sencilla, acompañado por mi pareja, cuya sensibilidad profunda me ayuda a traer luz y presencia a mi familia, a quien sirvo con amor.
Amor·Zen nace como expresión natural de este recorrido, con la intención de acompañar procesos de evolución y reconocimiento de la verdadera naturaleza, más allá de cualquier dogma.
Con profundo agradecimiento,
Fernando
P.D.: A lo largo del camino he recibido enseñanzas de variaos maestros espirituales, a todos ellos quiero agradecerles su amor a la verdad y ser fuente de inspiración en mi Vida, y muy especialmente a Carlos de León y a Victoria Arnanz.